Capítulo 60: Mariposa

No me disculparé. He vuelto y eso es lo que importa. Disfrutad como siempre 🙂

Te quedaste mirándome durante unos instantes, como si esperaras que dijera algo, como si con una palabra mía pudiera retenerte. Si era así no se me ocurrió ninguna. Yo ya sabía que eras libre y que estarías mejor sin mi. No quería ser la cárcel que te retuviera, no quería ser el fracaso grabado en tu memoria. Quería que volaras libre e inocente, dulce mariposa. Quería que sintieras la luz del sol, el susurro del aire, el canto del mar, la alegría de la juventud, todo lo que yo no podía darte. Por eso me quedé callado, sin decir palabra. Tu volviste la mirada a tus apuntes, quizás algo decepcionada. Y el silencio cayó sobre nosotros, tan frío y desolador como la lluvia.

Pasó el tiempo y mil lunas, todas me recordaban tu nombre, el color de tus alas. Hasta que un día la arena tapó tu rostro y ya no quedó nada, solo el vacío y la desesperanza. Tu recuerdo seguía clavado en mí como una espina, pero la piel había cicatrizado y ya solo era una lejana molestia. Cerré mi corazón a cualquiera que intentara entrar, sabiendo que hacía lo correcto, sabiendo que en el fondo ese fue siempre mi camino, la soledad.
Pasó más tiempo, mucho, mucho más tiempo. Perdí mi juventud, la poca que me quedaba en el alma, mis fantasías, que eran cada vez más confusas, y mis sueños, que ya casi había olvidado. La gris realidad se apoderó de mí. La rutina ejerció su martillo sin piedad ni compasión. El reloj se tragaba el tiempo, la vida pasaba veloz como un tren, mientras yo seguía perdido en la primera estación, sólo y cansado.

Y entonces, ocurrió un milagro que yo jamás creí posible. Llovía de nuevo, y yo, como de costumbre, no traía paraguas. Corriendo, me fui a refugiar bajo el primer tejado que encontré… Y allí estabas tú, dulce mariposa. Quizás el tiempo también se había llevado tu juventud y tu inocencia, pero reconocí tus alas al instante. Y todos los buenos recuerdos, los momentos de luz y sombra, volvieron a mí, restaurando lo que una vez había perdido. Tú en cambio me miraste y no dijiste nada, no me reconocías. Quizás no me recordabas o quizás ya no era el mismo, pero yo sonreí. Eso me daba igual, siempre habría tiempo para empezar de nuevo, de un modo u otro. Porque había comprendido que aunque mi camino desde siempre fue la soledad, mi destino durante toda mi vida era llegar a ti.

FIN

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Capítulo 48: Solos tú y yo

Era un día como este, blanco, azul y gris, cuando nos vimos por primera vez.

Ese iba a ser el día, todo iba a ser perfecto, todo iba a salir bien.

Iba a ser nuestro principio, una cita espectacular,

quien iba a decirnos, jóvenes, que sería nuestro final.

Al llegar a la plaza, nuestras miradas se cruzaron:

no hubo cupidos, no hubo flechas, las palomas no volaron.

Y nada más verte, ya vi que estabas nerviosa:

no hubo besos, no hubo abrazos, solo una risa tonta.

No hubo chispa, no hubo amor:

solo estábamos tu y yo.

Mientras andábamos y hablábamos, no había banda sonora,

solo el ruido de los coches inundando Barcelona,

y cuando empezó a llover, ninguno traía paraguas,

solo quejas, mil disculpas, un suspiro de desesperanza.

‘Esta nerviosa’, me decía, ‘esto se arreglará mañana’,

me repetía a mi mismo, embriagado de esperanza.

Viajando en el metro, posé mi cabeza en tu hombro:

no era cálido ni reconfortante, solo me hacía sentir tonto.

No hubo chispa, no hubo amor:

solo estábamos tu y yo.

Para ser del todo sincero, no sabía nada del amor

y no fue hasta tarde, cuando me di cuenta de mi error:

bajo las hojas del árbol, fue cuando yo te di un beso,

no hubo luces, no hubo estrellas alumbrando el firmamento.

Y cuando llegó la despedida, los dos caímos en un abrazo:

un consuelo muy pequeño ante la culpa y el rechazo.

No hubo un discurso increíble, no hubo un suspiro ni nada,

solo tu silueta perdiéndose mientras te alejabas.

No hubo chispa, no hubo amor:

solo estábamos tu y yo.

FIN

Feliz día de San Valentín 🙂

PD/ Bueno i per als romàntics o enamorats:

PPD/ Per si us heu fixat: he possat una nova pestanya ‘OTRO’, on poso l’enllaç amb el meu segon blog:

http://abismosliterarios.megustaescribir.com/

De moment només és una copia, ja veurem com es desenvoluparà.

Capítulo 36: Horizontes

Empiezo un nuevo viaje, otra vez, de nuevo.

Nuevos horizontes, nuevos recuerdos, nuevas despedidas y encuentros.

Miro hacia atrás y veo todo lo que dejo: la gente a la que abandono, la que echaré de menos.

La duda del tiempo perdido me invade, pero aún así, sigo adelante, intrépido y aventurero por una vez.

Y quién sabe qué encontraré al final del camino, qué piedras marcaran mi destino y mis errores.

Lo importante es seguir adelante, continuar el viaje. El que seguimos todos, el que nunca termina, el único posible, el que sigo a tu lado, aunque no estés aquí.

FIN

PD/ Nos veremos en un tiempo, cuando vuelva, con más energías, espero 🙂

PPD/ 

Capítulo 35: Rompecabezas

Llevo varias noches sin dormir bien, mirando a la luna, preguntándole sus secretos. Llevo varios días en los que ando perdido, en los que me dejo arrastrar por el viento, como las hojas muertas de otoño. Llevo varias semanas incapaz de avanzar de la hoja en blanco, estancado en la primera casilla. Llevo más de un mes dejando que las pequeñas piezas en las que se ha despezado mi vida acumulen polvo.

Solo, malherido, cansado y sin esperanza, veo correr el tiempo a mi lado, veloz e imparable. Veo cómo va arrastrando todo a su paso, dejando muerte allá donde va. Sin poder detenerlo, sin intentarlo siquiera.

Entonces, un pequeño gorrión, un simple y diminuto pájaro, entra por la ventana. Entonces recuerdo lo que era ser feliz, lo que era no estar maldiciendo todo el rato, ni pedir perdón por existir, ni preguntar-se dónde está la vida, porque la estoy viviendo. Entonces recuerdo lo que era tener esperanza.

Pero al cabo de poco, el gorrión se va otra vez por la ventana. Y yo, cansado, sólo y malherido, vuelvo a perder la esperanza. Y me quedo allí, esperando a que un día vuelva. Esperando volver a ser libre. Esperando que alguna vez no tenga que arrepentirme tanto. Esperando que algún día encuentre la pieza del rompecabezas y todo vuelva a encajar. Todas las pequeñas piezas en su sitio, todos los enigmas resueltos, todas las piezas encajadas, toda una vida recuperada. Y luego, seguir avanzando.

FIN

Capítulo Especial Invitados: Angie

Ayer, una de mis grandes ciber-amigas, seguidora regular de este blog y escritora novata Angie, me envió un documento que había escrito hace poco para su novio. Me gustó tanto que le pregunté si podía ponerlo en mi blog. A ella le gustó la idea y a mi me venía bien para rellenar entre tormenta y tormenta. Así que aquí os lo dejo, para que lo disfrutéis vosotros también.

Caer en tus redes, tejidas ayer, que me atrapan, que me envuelven. Tus redes, dulces y a la vez amargas, como un cuento de final trágico. Tus redes, de las cuales nunca podré escapar y de querer no quiero, porque es allí, tan solo allí, donde tengo todo lo que quiero, donde los sueños no son solo sueños, donde la historia muda, donde tú, tan solo tú, pones las palabras. Tú, mi director y guionista, ¿y yo?… yo tu musa, la que te inspira un argumento lleno de aventuras por contar, algunas por vivir y sobretodo disfrutar. Aventuras, algunas de las cuales mejor callar. Aventuras, en las cuales tú me llevas, me guías, cogiéndome de la mano, colando en libertad. Volar, por encima de mis penas, cumpliendo mis sueños. Sueños, que solo tú, ilustre soñador, conseguiste cumplir. Soñador, que mis sueños desde lejos divisaste y te propusiste hacer realidad. Realidad, que nunca quiero que acabe. Acabar, algún día tendrá que hacerlo y no quiero. Querer, a ti, tan solo a ti, mi soñador, mi aventurero, mi guía en este camino. Camino, a tu lado, de la mano, paso a paso. Y a cada paso, me paras, te miro, me besas, sonrío, nos miran, seguimos. Seguimos, caminando por un camino, nuestro camino, lleno de flores y colores que anulan por completo todos y cada uno de mis miedos y temores. Temor, a perderte, a no verte, a no tenerte, a quererte demasiado. ¿Quererte demasiado?, nunca, nunca te querré demasiado. Quererte, como nunca he querido, como nadie a sentido. Sentir, tu corazón latiendo, cada vez más y más fuerte. Más fuerte, contra más me acerco, y te toco, pecho contra pecho mientras nos fundimos en un beso. Un beso, que pone de punta el bello mientras siento tu corazón contra mi pecho. Tú corazón, late tan fuerte que es capaz de sincronizarse con el mío. Mío, este momento tan bonito, tan largo y a la vez tan breve. Largo, para aquellos a los que no se le para el tiempo; tan largo que contando tus latidos me entretengo. Breve, para los que quieren que dure para siempre. Siempre, hasta la palabra acaba. Acaba, todo menos los recuerdos, que duraran en mi mente.

FIN

PD/ Angie quiere q escuchéis esto:

PPD/ Si tu me conoces, yo te conozco y quieres que tu escrito sea publicado como el de Angie, envíame un correo con tu escrito aquí:

abismosliterarios@gmail.com

Yo lo leere con mucho gusto y juntos decidiremos lo que haremos con el.

PPPD/ Gracias Angie por compartir tus palabras! ^^

Capítol 29: Jardí

Vora casa meva hi ha un jardí

per on passejo cada matí,

on cullo flors per regalar-te,

on dormen les il·lusions que s’escapen.

Vora casa meva hi ha un jardí

per on passejo cada matí,

admirant la natura abrumadora,

que es va desvetllant cada hora.

Vora casa meva hi ha un jardí

per on passejo cada matí,

on sempre hi guardo les meves penes,

on van removent les arenes.

Vora casa meva hi ha un jardí

per on passejo cada matí,

recordant el temps com era

quan no hi havia cap problema.

Vora casa meva hi ha un jardí

per on passejo cada matí,

un lloc on jugar a ser un nen

un lloc on poder esperar el tren.

Vora casa meva hi ha un jardí

per on passejo cada matí,

esperant que poguis venir aquí

per poderte reunir amb mi.

FI

PD/ Inspirat en aquesta cançó (i en la foto):

PPD/ Podeu seguir votant els vostres escrits/relats preferits a la pestanya “Encuestas” de més amunt. Sigueu crítics per un dia!