Cuento

Hoy toca un cuento. Me he esforzado mucho para que quedara bonito. Muchas gracias a todos los que me han ayudado a terminarlo. Disfrutadlo. 🙂

Erase una vez un pequeño reino llamado Odahec, que se encontraba asolado por la tristeza, pues la princesa se encontraba terriblemente enferma. Para salvarla, tres valientes príncipes partieron hacia el monte Siudasi, donde se decía que había una planta que podía curar todo mal.

Cuando los tres hermanos llegaron al pie de la montaña hallaron un río que les flanqueaba el paso. Recorrieron la orilla hasta encontrar un puente, pero había un problema: el puente estaba custodiado por un horrendo trol.

El mayor de los hermanos se adelantó a los otros y dijo “Apartaos, mi espada vencerá a éste engendro” mientras la desenvainaba. Arrojó un feroz grito y se abalanzó sobre la bestia, descargando una estocada. La espada cercenó el brazo del trol, que cayó al suelo en un grito de agonía.

“¿Veís como no era tan difícil?” les dijo a sus hermanos. Pero mientras se regodeaba en su victoria, no se dió cuenta de que los gritos del trol habían cesado, y éste se levantó del suelo, agarrando al hombre por la pierna. Lo cogió como si fuera un juguete y lo tiró al río, donde se hundió bajo el peso de su armadura. Los dos hermanos restantes vieron con pavor como el brazo del trol se regeneraba y volvía a estar intacto.

Entonces el mediano, intentado ocultar su miedo, le dijo al pequeño “Ptse, era de esperar de nuestro aguerrido hermano. No tenía ningún tipo de sutileza. No temas, hermanito, mi varita acabará con este monstruo” y se acercó con cautela al trol. Después de pensar durante un rato, hizo una serie de movimientos con su varita y de repente, el trol se encontraba atado por unas gruesas cuerdas. Luego, hizo otra serie de movimientos y la criatura se elevó del suelo, hasta tres pisos de altura.

“Ya podemos pasar, querido hermano” dijo el mediano, pero en cuanto le dió la espalda al trol, éste le lanzó un escupitajo que le dió directo en la cara. Tras perder la concentración, el hechizó se rompió y el troll cayó encima del hermano mediano, aplastándolo contra el suelo y dejándolo inconsciente. Cuando el monstruo se incorporó, cogió el cuerpo y lo arrojó al río, donde se hundió al igual que su hermano.

El más pequeño de los hermanos se encontraba aterrado. El no tenía ni espada ni varita, ¿Cómo iba a derrotar a la criatura? ¿Cómo iba a ganar donde sus mayores habían fracasado? “Tendré que usar la única arma que tengo: el ingenio”, pensó para si mismo.

Se acercó al troll y le dijo: “Escucha…”, pero antes de que pudiera decir nada más, el troll lo cogió del cuello y lo tiró al río, donde se hundió junto a sus hermanos.

Hmmm. Qué extraño. Pensé que el hermano menor iba a ganar. ¿Cómo ha podido pasar? Quuuuuuuu̷̡̧̧̨̫̩͈͎͓̞̫̻̞͎u̸̢͙̞̼̜̬̩̹̤͉̬̬͎͚u̵̧̢̫̯̹̮͔͖͉̖̭͈̱ͅu̷̧̨̢̺̝͔̫̹̲̻͚̺̮ų̷̜̲̫̦͕̼̫̳̦̱̯͜ͅu̶͖̜̞̘̰͚̱̘͍̹͈̫̭̖w̷̲̞̟̥̞̪̞̼̗̻̙̩̥a̷̧̢̨̗̟̻̭̞͚͙̤̣̪ͅu̷̬͉̣̪͓̩̳̣̱̰̮̟͇͓c̶̢̧͇̺̟̪̰̗͓̗͈̺̥̙ǫ̸̧̣̺̼̠̦̳̙̟̼͙̳v̶͇̥̘̮͈̰̤̯̣͉̹̣̣̮l̶̯͙̹̥͓͚̭̤̻̹̳̗̻ͅj̸͕̣̘̤̲͉̲̪̘̰̞̙̱ͅņ̷̤̣̖̦̞͕͕͕̩̣͜ͅd̸̢̝͖̺̭̣͓̖̫̳̪͉̣ͅm̷̡̹̟̜̠̦̩̺͇͓͇̮̜n̴̡̧̢̤̺̱͙̝̰̜̟̲͙͇s̵̙̤͓̺͔̩͓̪̻͎̖͚̫͜j̸̧̧̨̞̻̝̯̻̳̞̪̩̦͜y̶̭̦̟̲͍̠͎̼͕̜͍̯̩͉u̶̜̦̦̯͈͇̲̯̝̼͎͚̝̘į̵̠̩̱̯̭̝̣͕̦ͅͅͅḩ̷̢̨̭̞̪̞̳̞̭̯̖͇ą̶̻̰͇̟͈̻̱͚̳̺ͅͅj̷̢̖̭̮̫̯̦̬̰̖̤̭̟͜ñ̵̨̙̠͇̩͖̮̺̟̪͍̤ͅa̴̡̬̗̱̜̦̗͙̜͙͎̰̬ͅĻ̷̣̠̳̦͙̥̟̲̼̯͓ͅ

Te despiertas tumbado en el suelo. Sientes la piedra áspera y dura bajo tu mejilla. La oscuridad te envuelve y a duras penas consigues incorporárte a tientas. No sabes dónde estás ni de dónde vienes. De pronto una luz azulada se enciende, bañando la estancia de un fulgor tenue.

Acercarte a la luz