Cuarto del niño (interior)

Te acercas a la rendija y, sin saber muy bien por qué, abres el tarro que llevas contigo. Algo en tu cabeza parece actuar automáticamente, haciéndote coger el par de ojos con una mano. Puedes notar su textura viscosa y pegajosa en los dedos mientras los deslizas por la rendija. En cuanto éstos pasan por ella oyes una risa infantil al otro lado de la madera. Acto seguido,la puerta se abre hacia dentro y tu aprovechas la ocasión para entrar a toda prisa, un segundo antes de que se cierre otra vez. El cuarto se trata de una sala pequeña de pocos muebles, con apenas una cama, una mesa y una silla en la que sentarse. No hay nadie más en la habitación. Una extraña sensación te embarga, como si te sintieras a gusto y protegido aquí dentro. El apremio que has notado desde que llegaste a esta casa parece haber disminuido y te sientes más relajado y tranquilo.

Ir a la cama