Huir

Decides que ya no puedes seguir un segundo más en esta casa. Sales corriendo hacia la puerta de la entrada, pero entonces tropiezas y caes. La linterna se sale de tu mano. Por un momento temes que lo que te ha hecho caer ha sido la mujer, que te ha agarrado por el pié. Palpas el suelo, buscando frenéticamente la linterna. Cuando la encuentras y miras atrás, ves que ella sigue tan inmóvil como antes. Ha sido sólo un traspiés, pero notas como tu respiración se acelera y tus ganas de salir de ahí aumentan. Te levantas y diriges hacia la puerta, pero por más veces que lo intentes no se abre. Estás encerrado, no hay forma de salir. Entonces te das cuenta de que no podrás huir, que tienes que seguir adelante y descubrir lo que está pasando en esta casa.

Subir al siguiente piso.

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