Descanso

Notas como el cansancio te va venciendo y decides descansar un rato. Te tumbas en la cama, por encima de las sábanas y el edredón. la notas cómoda y reconfortante, su tacto te transmita una extraña sensación tranquilizadora. Hoy ha sido una noche muy larga y el sueño no tarda en llegar e inundarte por completo, difuminando el mundo en la oscuridad.

Dentro del sueño te encuentras a un niño de unos diez u once años. Esta agachado en el suelo, jugando con algo que no puedes ver en la palma de su mano. Al acercarte, te das cuenta de que son un par de ojos lo que tiene en la mano. El niño se percata de tu presencia y te hace una señal para que te agaches. Sin pensarlo dos veces lo haces y, cuando tu cara está lo suficientemente cerca, el niño levanta la mano hacia tus ojos y te los saca. No hay sangre, no hay dolor, como si de unos dibujos animados se tratara, tus globos oculares simplemente desaparecen de tu cara, quedando dos agujeros vacíos. Entonces el niño te coloca los ojos que llevaba en la mano en su sitio. Y lo ves todo claro, nítido y perfecto otra vez. Coges de la mano al pequeño y juntos avanzáis entre la oscuridad. De retorno a casa.

Final

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