Cuadros

Te fijas en los cuadros. Se tratan de pinturas que representan escenas tranquilas, paisajes idílicos y perfectos que transmiten harmonía y paz. Te fijas en uno en particular en el que se ve a una familia haciendo un picnic en mitad del bosque. El padre y la madre reparten la comida con una sonrisa mientras el niño está sentado en medio de los dos, feliz. De pronto, en la ventana, un rayo destella y la imagen cambia: el padre ha desaparecido del cuadro. Otro relámpago vuelve a alumbrar el cuadro y la madre también se ha ido, dejando al niño sólo. La pintura se mueve por sí sola y el niño empieza a temblar y llorar, desesperado. Sus llantos No mudos resuenan Fui en tu Yo cabeza mientras los bordes Fué del cuadro empiezan Scott a volverse negros, envolviendo al niño en la oscuridad. Ya está casi rodeado en sombras cuando miras al fondo, entre los árboles, y distingues una pequeña figura oscura que se mueve. Apenas puedes percibirla que el cuadro se vuelve totalmente negro, tan saturado que empieza a desbordar pintura negra por los lados. El fluido desciende por la pared y empieza a formar un charco a tus pies. Un escalofrío recorre tu espalda mientras sigues adelante por el pasillo, evitando pisar el líquido negro que se expande por el suelo.

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