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Pones la combinación en el cerrojo y la caja se abre, revelando en su interior una pequeña llave metálica. Nada más cogerla, un sonido empieza a retumbar por toda la casa. Son unas campanadas. La medianoche ya está aquí. De pronto la luz de tu linterna empìeza a parpadear. Le das unos golpes, pero es inútil, la linterna se apaga. La habitación se queda medio a oscuras, salvo por la luz que entra por el resquicio de la puerta. El pánico empieza a subirte cuando ves como ésta empieza lentamente a cerrarse sola. Sales corriendo hacia ella, pero tropiezas con la alfombra y caes al suelo. Te sientes desorientado y para cuando consigues levantarte, la puerta está a medio de cerrarse. Cruzas la habitación lo más rápido que puedes, notando como cada latido de tu corazón es acompañado por el sonido de las campanadas aún retumbando por la casa. Das un salto cuando la puerta está al límite de cerrase y consigues aferrarte al pomo, volver a abrir la puerta y salir de la habitación antes de que ésta se cierre definitivamente. El sonido de las campanadas es lo único que oyes mientras intentas recobrar el aliento y decidir en qué dirección ir.

Avanzar

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