Armario

Abres el armario, lleno hasta los topes de ropa, tanto de hombre como de mujer. Vas removiendo los perchas con chaquetas y trajes colgando de ellas, buscando algo interesante. Encuentras un objeto de color blanco al fondo, pero el armario es tan amplio que no llegas a ver de qué se trata. De un salto te metes en el interior de éste y una vez estás dentro la puerta se cierra detrás tuyo . Por un segundo temes que haya alguien más en la casa, pero luego te das cuenta de que sólo ha sido la inercia de tu impulso lo que la ha cerrado, nada más. Aún conservas tu linterna, así consigues desenmarañar la oscuridad y adentrarte entre abrigos y prendas hasta tu objetivo: un teléfono blanco. Es uno de esos teléfonos de cable, pero no está conectado a nada y no tienes ni idea de cómo ha ido a parar aquí. Un olor a bilis inunda el fondo del armario. No hay ninguna pista más aquí dentro, así que decides salir.

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