Capítulo 27: La botica de Maendra (II)

Eran las 7 justas de la mañana cuando Anthony llegó otra vez a la botica. La misma puerta de roble, el mismo letrero ininteligible, la misma mirada violeta.

-Buenos días -dijo Maendra alegremente-. Vienes preparado?

Otra vez volvía a quedarse sin palabras, así que solamente asintió.

-Bien. Los miércoles es un día tranquilo, no creo q venga mucha gente. Tendrás tiempo de barrer y limpiar los estantes y las ventanas. Allí tienes una escoba y un trapo. Guarda las monedas en la bolsa que hay en el primer cajón. Yo estaré en la trastienda, si me necesitas llámame, pero no entres -dijo como si estuviera recitando un texto de sobra conocido-.

Maendra iba a dar un paso hasta que Anthony la interrumpió:

-Eso es todo? -preguntó-.

-Sí. Normalmente los clientes vienen con receta y ya saben lo que buscan. Si no lo saben, utiliza tus conocimientos sobre plantas o llámame -volvió a encaminarse a la trastienda-.

-Me refería a lo que usted dijo la última vez. Pense que el trabajo sería más… -dijo cuando ya estaba cruzando la cortina.

-Ah! Eso solo lo dije para asustarte. Y para ver hasta donde estabas dispuesto a llegar por el empleo. Y ahora, si me disculpas, tengo asuntos que atender en la trastienda -y su cabeza desapareció entre las cortinas-.

Anthony dio un suspiro. Miró los estantes. Miró el suelo de madera, la mesa, la ventana y por último, fijó su vista en la cortina de la trastienda. Pese a que la cortina seguía igual, la siguió observando unos instantes, como si en ella se hubiera quedado atrapada una imagen, un recuerdo. Al poco rato se despejó y empezó a limpiar los estantes con ganas.

Como había dicho Maendra, la mañana fue muy tranquila: un hombre pidió un poco de arquesia para el resfriado, un par de mujeres compraron especias para la cocina y un anciano buscó algo para la tos. Sin complicaciones, dinero en mano y exacto.

Mientras limpiaba las ventanas, Anthony se fijó en un hombre que había en la esquina. Parecía nervioso y trataba de evitar que su mirada se fijara en la botica. Llevaba el pelo sucio y desaliñado, al igual que su chaqueta y se mordía las uñas constantemente. Aquella expresión le recordaba…

-Veo que ya has acabado con las ventanas -dijo Maendra, sacándolo de su sueño-.

-Sí señora.

-Bien, entonces puedes irte a comer. Vuelve dentro de un par de horas -dijo sonriendo-.

Mientras se marchaba por la calle, Anthony se fijó en que aquel hombre se ponía más nervioso y evitaba con más persistencia mirar hacia la botica. No supo que pensar en aquel momento. Prefería no pensar, más bien dicho.

Dos horas i media más tarde, volvía a estar en la tienda, barriendo el suelo, mientras Maendra se estaba comiendo una manzana sentada en una silla. No dejaba de observalo con sus ojos violeta.

-Cuantos años tienes Anthony? -le preguntó entre mordisco y mordisco-.

Anthony se sorprendió un poco pero contestó rápidamente.

-17 -le contestó.

-Qué joven. Yo te habría puesto 17 y medio.

Anthony le sonrió el chiste.

-Y usted, cuantos años tiene? -aventuró a preguntar-.

Maendra se quedó parada un momento, y le contestó con una sonrisa:

-Cuantos crees que tengo?

Se volvió a quedar parado un momento, pensativo.

-No sé, 31? -contestó al final-.

Maendra sonrió y le dijo:

-Esa es la edad que me ves ahora. En realidad tengo 55.

La sorpresa se reflejo en el rostro de Anthony.

-Como…?

-Eso es un secreto que aún no te puedo contar -dijo, levantandose de la silla-. No en el primer día. Sigue así y quizás volvamos al tema en otra ocasión -mientras hablaba, se fué otra vez a la trastienda-. Ya sabes lo que tienes que hacer -dijo, antes de ser tragada otra vez por la cortina-.

A las 6 de la tarde, un hombre entró en la tienda y llamó la atención de Anthony. Primero, porque era el primer cliente de la tarde; y segundo, por su aspecto. Llevaba una larga túnica de color verde jade y unas babuchas a juego. En la cabeza tenía un sombrero color esmeralda que le tapaba la calva. En él había bordados dibujos de un dragón y unos dados. Su cara era redonda y simpática, aunque su sonrisa fácil y rápida no lo era tanto, parecía esconder algún as bajo la manga.

-Buenas -dijo con tono alegre mientras se dirigía al mostrador-. Estoy buscando a Maendra.

-Ahora la llam… -intentó decir Anthony-.

-Qué haces tu aquí? -gritó Maendra con un tono frío y seco.

Anthony se sorprendió de la rapidez con la que  había aparecido, parecía como si la voz de aquel hombre la hubiera invocado. Y no precisamente de buenos ánimos: Maendra clavaba sus ojos violeta -se lo parecía a él o eran más oscuros- en aquel hombre con una expresión nada amistosa.

Aún así, el hombre siguió sonriendo, pero no falsamente. Parecía que la situación lo diviertía y siguió hablando en tono alegre:

-Es que caso no puedo venir a hacerte una vi…

-Qué quieres? Qué es lo que has venido a buscar? -le espetó ella.

El hombre se paró un momento y dijo con tono pausado y sin dejar de sonreír:

-He venido a buscar lo que me pertenece.

Maendra soltó un bufido.

-Para qué? Para venderlo y así poder saldar tus deudas? No Regius, no te lo voy a dar. Además, si mal no recuerdo es mío, renunciaste a él hace veinte años. Me sigue perteneciendo a mi.

-Por favor Maendra, tienes que darmelo -dijo con tono suplicante. La sonrisa había desaparecido de su cara y su voz sonaba realmente desesperada-. No sabes lo que me harán si no…

-No, no lo sé -interrumpió ella-. Pero ya has escapado muchas veces de situaciones como esta. No voy a ser yo quien te salve esta vez. Además… -se acercó más al hombre, hasta que su voz fue casi un susurro-. Tienes idea de lo que eso que podría llegar a hacer en manos equivocados? Sería mejor que por el bien de todos te den una paliza y aprendas de una maldita vez. Hay cosas con las que no puedes jugar Regius.

El silencio invadió la estancia durante un rato, en el que los dos se fulminaron con la mirada, mientras Anthony seguía clavado en su sitio, sin saber que hacer, sin poder huír. Tras un tiempo largo, el hombre se puso bien su sombrero y se marchó de la tienda, sin despedirse.

Nadie habló durante un rato en la botica, seguían haciendo su labor de limpiar con más ganas que de costumbre. Hasta que Maendra dijo:

-Puedes preguntar si quieres.

Anthony dejo el pote de especias que estaba limpiando y le preguntó:

-Quien era ese hombre?

-Mi hermano, Regius -contestó ella mientras seguía limpiando el mostrador-. Como mago es un poco patoso, aunque se le da bien relacionarse con la gente, que en cierto modo, es una forma en si de magia. Siempre está metido en algún problema de apuestas. Es demasiado orgulloso como para cambiar y aún así siempre consigue que alguien se sacrifique por él. Ten por seguro que si te hace un favor o te pide algo, el espera obtener un beneficio aún mayor. No te fies de el ni de su sonrisa.

Ambos se quedaron callados un momento, hasta que Anthony dijo:

-Qué era eso de lo que…?

-Ya es tarde, deberías volver a casa -le interrumpió ella, con tono triste.

Antes de irse, Anthony se fijó en ella. El violeta oscuro que unos instantes atrás había en su mirada se había ido diluyendo, hasta dejar un violeta pálido, decaído. Era el color del invierno cuando reina el frío y la nieve, era la palidez de un cadaver descompuesto, era la tristeza vacía y profunda que quedaba reflejada en sus ojos.

De pronto Anthony sintió que quería abrazar a esa mujer y consolarla, darle todo lo que quisiera y más. Sintió que no quería ver nunca más esa mirada pálida en su rostro. Sintió que estaría dispuesto a hacer lo que sea con tal de acabar con su sufrimiento.

Sintió todas esas cosas y aún así se quedó callado, salió de la tienda con una sencilla despedida y se dirigió calle arriba, envuelto en sus pensamientos y la soledad, reconfortante y a la vez dolorosa.

PD/ Próximo capítulo: 19-20 Marzo

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2 comentarios en “Capítulo 27: La botica de Maendra (II)

  1. Oiiish! Pobre Maendra!
    A saber que li reclama el punyetero del seu germà… i l’Anthony, amb el seu enamorament creixent cap a ella… quin personatge!

    I m’agradaria saber qui és l’home de les ungles mossegades, que s’amaga al costat de la botiga… i segur que les respostes estaran AL PROPER CAPÍTOL, m’equivoco? 😉

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  2. Sí, perdo pero se m’ha oblidat posar un CONTINUARÁ. Obviament, al proper capítol es resoldrán alguns misteris, pero no tots. MUAHAHAHAHA.
    Se m’està fent llarga la historia… Pero de moment veig que us agrada, així que continuaré fent. 😀

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