Capítulo 26: La botica de Maendra (I)

A Anthony le sudaban las manos mientras trataba de reunir valor para llamar a la puerta que tenía enfrente. Esa era su última oportunidad, si ese barco zarpaba no habría ningún otro. Así que suspiro fuerte y con decisión nerviosa, acercó una mano sudorosa a la madera y llamó dos veces.

Se oyó un breve silencio, seguido por el picoteo de un par de zapatos avanzando hacia la puerta. Ésta se abrió mostrando la figura de una mujer joven, alta y hermosa.

-Hola. Has venido por el puesto de trabajo?- dijo con voz aguda y seria.

Pero Anthony no pudo responder, porque se había quedado sin palabras. Normalmente, cuando una persona va a ver una bruja se espera encontrarse con un vejestorio feo, lleno de arrugas, granos y pus. Una anciana que rezuma maldiciones y está siempre de mal humor. Lo que tenía delante, en cambio, se escapaba bastante de ese estereotipo. Era una mujer joven, no más de treinta años, con el pelo negro fluyendo como una cascada hasta mas allà de los hombros. Tenía los ojos color violeta, como la flor, como el vestido que llevaba puesto. Y era hermosa, quizás demasiado para ser solo “hermosa”. Las comparaciones no habrían bastado, ni tampoco diez mil palabras, ni mil de poemas, ni cien batallas en las que los hombres hubieran muerto orgullosos por ella. Nada de eso hubiera bastado para describir lo preciosa que era. Así que nos tendremos que conformar con decir que era hermosa y que Anthony se quedó prendado de su magnificencia en mudo asombro.

Mientras trataba de salir de su embobamiento la mujer le miró arqueando una ceja y cruzando los brazos, expectante.

-S-Sí -consiguió decir entre la neblina de su mente-. He-e leído el cartel y me preguntaba…

-Oh, bien, sabes hablar -le interrumpió ella-. Y por lo que dices tambien leer.

-Sí. Me enseño mi abuela -dijo con la cabeza baja, como disculpándose.

-Mejor. El último ayudante que tuve casi mata a toda mi clientela porque no entendía bien las etiquetas y confundió el silicio con arsenico.

-Oh vaya -dijo Anthony, sin saber que añadir-.

-Anda, pasa joven -le dijo, apartándose de la puerta para que pudiera entrar.

La verdad es que el exterior de la botica no era para nada impresionante. Solo había la puerta y un par de ventanas tapadas con cortinas, en una de las cuales habían pegado un sugerente cartel de “SE BUSCA AYUDANTE”. Encima de la puerta había un rótulo de madera tallado, pero estaba tan gastado por el tiempo que apenas se adivinaban unas letras.

En cambio, dentro de ella… seguía siendo tan normal como cualquier otra botica. Estanterías, llenas de recipientes convenientemente etiquetados y ordenados cubrían las paredes. En ellos había de todo: especias, minerales, plantas, sustancias viscosas de todo tipo, algunas con animales dentro. Una larga mesa hacía de mostrador al otro lado de la puerta. Detrás había un hueco en la pared que conducía a otra habitación, posiblemente la trastienda, aunque no podía ver nada debido a la cortina que decía a gritos “Privacidad absoluta”.

La puerta se cerró, devolviéndole a la realidad; a ella, que lo observa dando círculos pensativa, como si lo evaluara.

-Como te llamas muchacho? -preguntó-.

-Me llamo Anthony, señora Maendra -respondió el-.

-Vaya, así que sabes mi nombre -dijo con tono alegre-.

-Sí mi ma… -se paró en seco-. He oído hablar mucho de usted.

-Sí, claro -dijo secamente-. Que sabes sobre el cuerpo humano, Anthony?

-No mucho, la verdad.

-Y sobre cómo curar enfermedades?

-No mucho, señora.

-Estás especializado en pociones, magia, adivinación?

-Me temo que no sé nada sobre eso, señora.

-Entonces que te hace creer que te voy a dar el puesto? -dijo fijando sus ojos violeta en él-.

-Aprendo rápido, trabajo mucho, me quejo poco… Tambien sé mucho sobre plantas medicinales.

-A si? -dijo con curiosidad-. Entonces dime que planta es esa -señaló un tiesto de las estanterías.

-Eso es hinojo -dijo con convicción-. Se usa para alivar los ojos cansados, la conjuntivitis y es tambien buen un diurético.

-Bastante bien -dijo Maendra-. Y esa otra?

-Arquesia. No es muy común. És un buen analgesico e antiinflamatorio, aunque si se no prepara bien produce jaqueca y unos sarpullidos azules.

-Muy bien -dijo asombrada-. Y esa?

Anthony se quedó pensativo durante un rato.

-No se, por la forma de las hojas parece una borgoña, pero por las raíces parece más una mandragora… Y los frutos que da son como moras… -se acercó un poco más al recipiente-. Pero parece que a algunos les salen espinas de cactus… Y dientes…

-Excelente, tienes buen ojo. En realidad es una especie que he creado yo misma, a partir de las que has dicho… Y alguna más que no conoces -añadió mientras se le acercaba por detrás-.

-De verdad quieres este empleo? -le preguntó Maendra con un cálido susurro en la oreja. Su ropa olía a hierbabuena-. A pesar de todo lo que has oído de mi?

-S-sí -consiguió articular Anthony, clavado al suelo como un palo-.

-A pesar de que te haga trabajar como un esclavo? A pesar de que te trate peor que a un perro?

-N-no me queda otro remedio.

-Estás dispuesto a adentrarte en mundos que nunca antes no has conocido? Mundos que asustarían a cualquiera?

Anthony respiró hondo y dijo:

-Sí.

-Bien, entonces empiezas el lunes a las 7 -dijo en tono normal-. Quiero que vengas despejado y limpio, así que dúchate.

-Sí, señora.

Dicho esto Maendra se fue a la trastienda, no sin antes gritar:

-Más te vale estar a la altura de tus ambiciones.

Y atravesó la cortina sin añadir nada más.

Anthony salió de la tienda con paso lento, aliviado y sorprendido al mismo tiempo, sin saber que pensar, sin saber que le esperaria mañana a las 7.

Así es como empezó la nueva vida de Anthony y sus tres largos años de trabajo en la botica de Maendra.

CONTINUARÁ…

PD/ Se que no us agrada, pero em feia il·lusió fer-ho en varies parts. També se que hauria d’haver publicat ahir, pero ho faig avui, ho sento altre cop.

PPD/ També se que al final cap de les dues coses us importa, pero em fa falta dir-les 😛

PPPD/ Próximo capítulo: 17 de marzo.

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3 comentarios en “Capítulo 26: La botica de Maendra (I)

  1. Punyetero! T’encanta deixar-nos amb la intriga, no? xDD

    A veure que li espera a l’Anthony, treballant amb la Maendra, i quin secret amaguen els seus intrigants ulls violeta, profunds com el mar i com la intriga que comporta la feina… 🙂

    Espero la continuació!

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  2. El que passa es que el conte se m’ha anat una mica de les mans i quan me n’he adonat ja era massa llarg, així que he hagut de fer més capítols del que esperava.
    En quan a secrets, començaren a entreveure’s alguns al próxim capítol… Pero aviso que no serà l’últim! MUAHAHAHA!

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  3. M’encanta! pel meu gust, un dels millors que has escrit! espero la segona part impacient…

    PD: Gracies una altra vegada per felicitar-me 😉

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