Capítulo 3: Entre dos mundos (La mano de Fátima)

Por fin he terminado de leer este gran libro del autor de La catedral de mar, Ildefonso Falcones. Como en la anterior, es una novela histórica, ambientada esta vez en la Andalucía del s.XVI y que narra las aventuras de un morisco, Hermando, hijo de una musulmana forzada por un sacerdote, que se ve repudiado por ambas comunidades.

Algunas de las críticas que ha recibido el libro no han sido del todo amigables. Y lo entiendo, ya que es un libro muy denso (900 paginas no se leen en dos días) y en el cual la trama se va mezclando con referencias sobre la época, que muchos tildan de innecesarios y cargantes. Para mi no lo han sido, ya que ésta no es sólo la história de Hernando sino la de toda su comunidad, y también creo que es imprescindible el contexto para que la trama pueda entenderse facilmente. Podría haberlo hecho más corto? Tal vez, pero cada autor tiene su estilo e Idelfonso ya nos mostró que no le van las cosas breves.

Tambien se han quejado algunos de los sangrientos sucesos que ocurrieron entre cristianos y musulmanes. Dicen que el autor se excede un poco a veces. A estos les digo que dejéis de evadiros de la realidad, esto es história. Pasó. Te guste verlo o no. Está pasando ahora mismo. La gente sufre, roba y muere constantemente, de forma cruel y horrible, por mucho que a ti no te venga en gana verlo.

Aparte de eso, la novela és muy buena. No me importa si es mejor o peor que la que escribió primero. Cada novela es una história diferente, y debe ser tratada como tal. Yo apoyo ésta por su buena base documental y su trama adictiva (que reluce sobretodo al final). Un 8,1 sin lugar a dudas (resta puntos su magnitud y algunas pequeñas acciones que suceden en la trama).

Y ahora, toca reflexión. Hernando vive preso entre la lucha de dos religiones, dos culturas diferentes, que cohabitan desde hace mucho y que comparten muchas similitudes entre ellas (y que aún así se detestan).  Dos bandos (uno hegemónico, el otro minoritario) que pugnan por aplastar el uno al otro. Eso me recuerda a otra lucha que tambien tuvo (o mejor dicho está teniendo) lugar en estas tierras, una confrontación entre dos lenguas nacidas de la misma raíz pero que han derivado de forma diferente y se han visto enfrentadas por el odio y la voluntad de poder.

Y entre esa lucha estoy yo (estamos todos), navegante de dos lenguas, partícipe de ambos bandos, traidor de los extremos, guerrero cambiante, sufridor ajeno, soñador de paz.

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